viernes, 28 de noviembre de 2008

Biblioteca(s)

La PUCP, para los que no saben, tiene 825402416332252745216320148525841520 bibliotecas dentro del campus, bueno no tantas pero esa es la idea. La biblioteca central recibe el ingenioso, bien dado, muy meditado, polémico, y sobre todo nada sugestivo nombre de: "Biblioteca Central". En esta biblioteca encuentras dos sótanos y tres piso de la más variada información (desde periódicos pro senderistas hasta El Principito. Al recorrer sus pasillos es inevitable, como en el Tontódromo, encontrarte o ver a alguien conocido; pero más que nada, al cruzar sus puertas te invaden unas ganas enormes de gritar y armar el más primariozo de los escándalos.

En la(s) biblioteca(s), se puede encontrar diferentes tipos de personas. En primer lugar, la gente que le encanta pasar horas de horas en los cubículos leyendo o haciendo Dios sabe qué. En segundo lugar, las personas que van solo a sacar el libro y salen corriendo pues no soportan la "calma" del lugar; por ende, no pueden estudiar ahí nunca. En tercer lugar, la gente que solo entra a la biblioteca a usar el baño, si aunque usted no lo crea [de Ripley]. Por último, los cachimbos, aquellos seres que recién comienzan sus largos años en los pastos de la PUCP, ellos que nunca tienen la más remota idea de donde están la(s) biblioteca(s) y menos de cómo demonios deben hacer para sacar un libro de ella(s). Es muy frecuente en los primeros días de clases encontrar T's enteros frente a la pantalla de un PC tratando de encontrar un libro o forzando al hombre del tercer piso a que les dé un libro de la biblio de ingeniería. Dios! Olvide a un tipo de persona, aquella que pasa por las puertas de la(s) biblioteca(s) y piensa que ellos no necesitan de sus servicios para pasar, bien sea porque alguien más saca el libro por ellos y les da las copias, o porque son simplemente imbéciles.

Claro la PUCP, es un ejemplo del odio al centralismo por eso, un ejemplo a seguir por el gobierno, por eso, puedes encontrar bibliotecas repartidas por todo el campus (alrededor de 8 hectáreas). Así, cuando necesitas más de un libro debes de tener en mente que podrías tener que hacer un poco de ejercicio antes de conseguirlos. Por ejemplo, podrías tener que ir al tercer piso por una novela, luego al primer sótano por unas copias, para luego ir hasta ingeniería por un libro de historia (aunque suene inaudito); para cuando tengas todo lo que necesitas, y con el sol del verano, podrás estar seguro de que ya no tendrás que ir al gym ese día.

Bueno los dejo. Los veré mañana haciendo ejercicios perdón sacando libros.
Saludos.

Joaquín.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Bordeau y las conchitas de abanico.

Los lunes es el peor día para levantarse temprano y peor si las clases son en las mañana, peor aún si encima tienes que llegar temprano para poder encontrar un sitio decente donde puedas escuchar al profesor.
Pero en fin los lunes de ese ciclo me tuve que levantar temprano, con la esperanza que el profesor se dignara a llegar temprano, rogando por que no se le ocurra ir por la Arequipa de nuevo, a pesar de que estaba cerrada desde hacia mucho tiempo. Pidiendo que su alarma no sonara a las 9 de la mañana en medio de la clase.

Las clases de sociología. ¡Qué clases! con Thieroldt que llegaba junto con los alumnos con su camisita de cuadritos y su mochila escolar, siempre despeinado y con cara de sueño. En invierno nos contaba que no había podido dormir por sus problemas respiratorios. Más Cute aún. Más casaca que cuerpo haciendo. Nunca nos paso las fotos de las puertas que nos prometió. Qué estafa

Si mal no recuerdo comenzamos con la historia de lo criadores de conchitas de abanico. Ahora si me preguntan de que trataba la historia….para ser sinceros no me acuerdo, como iba a concentrarme en la historia si podía mofarme de sus pies que se iban moviendo al ritmo de la historia. Incluso llegaron a ir a la velocidad de la luz cuando nos relató la historia de la chica exuberante de la barra brava en la que anduvo metido (A causa de un estudio...por si a caso)

Tengo que admitir que muchos de sus ejemplos eran interesantes, otros gracioso. Aunque también estaban aquellos que me hacían convulsionar como cuando nos declaro llenó de inocencia que comía pan con camote…en un taper de ayudín. OMG!!!! Señores quien en este mundo cuenta esas cosas. ¿Quién? Ni en los delirios llenos de opio más grandes de la humanidad alguien hubiera contado eso. No comía pan con camote en un taper Rubbermaid sino en uno de AYUDIN! Luego de recuperarme de aquel shock casi anafiláctico asumí que tenía que convivir con Bordeau y su libro actualmente titulado por él como “El baile de los que sobran”, Bordeau al pobre no le enseñaron en el colegio que existían los puntos, las comas y los párrafos.

Pero a pesar de todas las historias de la época de Alan García. A pesar de sus tristes historias de su vida escolar, era un encanto ir a mis clases de sociología con Thieroldt. Tengo que admitirlo también aprendí en esa clase. Un 5 en las encuestas de profesores!

….en fin! Tengo finales pronto así que por hoy termino! Después les contaré más de algunos profesores.

Recuerden que Sofía lo sabe todo!

AUDREY H.

Sofía

Ya saben quién soy al menos; también, ya saben de donde vengo.

Un blog? Si pues, pero este será el mejor de todos. El que quiere lo lee; así se ríe de los profesores, de los alumnos chancones, de aquellos que dan todos sus exámenes parciales con el de rezagados, de aquellos alumnos que viven en los pastos o en la rotonda. Ríanse de aquellos que se caen en el Tontódromo o de los que bailan afanados en el bailetón, y ríanse, por qué no, de ustedes mismos.

Yo soy todo, lo veo todo, lo sé todo. Hasta en las fotocopiadoras ando. ¡Pásame el fólder # 26! Cachimba? Nooooo...nunca tanto. En facultad? Quién sabe? Si escribo es porque quiero. Si escribo es porque alguien tiene que enterarse de las historias de la PUCP, desde los profesores hasta del venado que me persigue en le Tontódromo.

Welcome to the real world, my world. Bienvenidos!

Oh! Si olvida decirles que mis mejores amigos me acompañan, ellos serán; algunas veces, mis ojos, mis oídos, mis manos. . . y serán, también, yo!

Atte.
Sofía